La biblioteca de los libros rechazados

Director: Rémi Bezançon, 2019.


En una pequeña localidad bretona (Crozon), un bibliotecario recopila todos los manuscritos que han sufrido el rechazo de las editoriales y los pone a disposición de los usuarios. Durante sus vacaciones, una pareja formada por una editora y un escritor sienten la curiosidad de visitar esa biblioteca que contiene libros deshauciados, y de forma sorprendente quedan subyugados por la profundidad de una obra maestra: Las últimas horas de una historia de amor, escrita por un autor desconocido, Henri Pick, fallecido dos años antes, y que establece un atractivo paralelismo entre la muerte del escritor ruso Aleksandr Pushkin y un presente marcado por una ruptura amorosa.

La obra se convierte en un auténtico best-seller y salva de la inminente ruina a Daphne, la editora. Sin embargo, el enigma sobre el verdadero autor de la obra llena de escepticismo a un famoso crítico literario, Jean-Michel Rouche, quien conduce un exitoso programa de televisión, por lo que emprende una investigación tan compleja como curiosa sobre el enigmático escritor, plenamente convencido de que todo es producto de una hábil campaña de marketing.

Estas dudas se agudizan cuando comprueba que, según su viuda, Pick, afamado cocinero que regentaba una pizzería, ni había leído nunca un libro ni por supuesto escribió y redactó nada ajeno a su profesión culinaria. A partir de este momento, y con la inestimable colaboración de la hija del presunto autor, Joséphine Pick, tan sorprendida como interesada en conocer si su padre era en realidad un genial literato oculto en un traje de cocinero, se transforma en un detective ávido por conocer la verdad.

El enorme éxito editorial provoca una transformación radical en todos los personajes que rodean la trama, desde la viuda convertida en epicentro de una elaborada campaña comercial, hasta la hija y el crítico, sometidos a algunos vaivenes emocionales que desembocan en un final emotivo y complaciente.

Adaptación libre de la novela homónima de David Foenkinos, la película de Beçanson, se sostiene de forma agradable por una sutil y elegante trama de enredos que la acercan a veces a un thriller sin cadáveres, otras a una delicada comedia con claro acento francés e incluso a un drama liviano y escasamente trágico, atemperado esporádicamente con algunas notas de humor inteligente.

Pese a esta aparente ligereza, el filme cuestiona, sin excesiva acritud ni audacia, qué función social e intelectual cumple la crítica literaria, qué lugar ocupa la industria editorial, y hasta qué punto las estrategias de márketing estimulan y condicionan el éxito de ventas de una obra.

Los personajes se sostienen con gran facilidad, robustamente interpretados, sobre todo por el actor Fabrici Lucini, que encarna al crítico literario. Sus relaciones se establecen a través de diálogos dotados de fina ironía, mientras que la trama se hace muy llevadera y genera expectación, pese a su esperado y predecible final, con dos escenas a destacar: el debate televisivo sobre la obra en cuestión y el reportaje en forma de documental dedicado al fundador de la biblioteca.

Mención aparte merece el buscado contraste entre el snobismo pretencioso y petulante de París y los amplios y estimulantes paisajes bretones, entre el adocenamiento urbano y asfáltico y el lirismo evocador y bucólico del campo.

La película resume la paradoja de encontrar por un lado la literatura convertida en negocio, sometida a la carencia de escrúpulos de algunas editoriales ávidas por encontrar a Ruiz Zafón, a Rowling (no resulta baladí recordar que sus primeros originales de Harry Potter no superaron el primer filtro editorial), a un autor que enriquezca su catálogo y las colme de grandes éxitos sin importar ni la forma ni el medio. Pero por otro, lo fundamental que resulta encontrar nuevos cauces de penetración de la lectura, potenciar el mercado editorial, enfatizar la necesidad de la cultura en una sociedad mediatizada y condicionada por el monopolio de lo visual.